Viaje joven (18-39 años) de Semana Santa: París, Luxemburgo, Colonia, Ámsterdam, Bruselas y Brujas con group leader, walking tours y alojamiento en hostales.
Los viajeros dispondrán de día libre sin guía para tomar un primer contacto con la ciudad y comenzar a disfrutar del ambiente parisino. Durante la jornada, podrán realizar compras en las Galerías Lafayette, pasear por la zona de la Ópera o el Barrio Latino, o disfrutar de una pausa en alguno de los cafés tradicionales de la ciudad. Quienes deseen dedicar el día al arte podrán visitar el Museo del Louvre, uno de los museos más importantes del mundo y hogar de obras tan reconocidas como la Mona Lisa.
Comenzaremos el recorrido por algunos de los principales iconos de París. Visitaremos el Arco del Triunfo y pasearemos por los Campos Elíseos hasta llegar a la Place de la Concorde. Continuaremos hacia la zona de la Catedral de Notre Dame y el símbolo indiscutible de la ciudad, la Torre Eiffel, donde los viajeros dispondrán de tiempo para tomar fotografías y admirar uno de los monumentos más representativos de Francia. Por la tarde, el grupo contará con tiempo libre para seguir disfrutando de la ciudad. Al finalizar el día, se facilitarán recomendaciones para quienes deseen descubrir el ambiente nocturno parisino.
Salida hacia Colonia, realizando una parada en Luxemburgo, donde los viajeros dispondrán de tiempo para pasear por su encantador casco antiguo y admirar su arquitectura característica. Posteriormente, continuación del viaje hacia Colonia. A la llegada, se podrá realizar un paseo por el centro histórico, donde destaca la impresionante Catedral, uno de los grandes referentes de la arquitectura gótica en Europa. Durante la noche, los viajeros podrán disfrutar del ambiente local y probar alguna de las cervezas tradicionales alemanas.
Después del desayuno, se realizará un paseo por Colonia para seguir descubriendo la ciudad. El grupo podrá recorrer sus calles, admirar la catedral a la luz del día y disfrutar del ambiente del centro histórico. Después, salida hacia Ámsterdam, atravesando los paisajes del oeste de Alemania y los Países Bajos durante el trayecto. A la llegada a la capital neerlandesa, se realizará un paseo por una de sus zonas más conocidas, donde los viajeros podrán apreciar el ambiente nocturno, los canales iluminados y el carácter singular de la ciudad.
Día libre en Ámsterdam, con posibilidad de realizar actividades opcionales. Quienes lo deseen podrán comenzar el día con una excursión opcional a un pueblo tradicional holandés, donde se podrán descubrir los icónicos molinos, una fábrica tradicional de zuecos y el proceso de elaboración de quesos locales. La actividad podrá continuar con la visita a Keukenhof, el famoso jardín de tulipanes, sujeto a calendario de apertura y operativa de temporada. Se trata de uno de los espacios florales más reconocidos de los Países Bajos y una de las visitas más destacadas durante la primavera. Al regreso a Ámsterdam, quienes lo deseen podrán sumarse a un paseo opcional en barco por los canales, una forma ideal de contemplar la ciudad desde una perspectiva diferente y disfrutar de sus fachadas, puentes y rincones más característicos.
Después del desayuno, se realizará un breve paseo por Ámsterdam para despedirse de la ciudad. Posteriormente, salida hacia Bélgica. A la llegada a Bruselas, los viajeros podrán comenzar a descubrir la capital belga, conocida por su patrimonio histórico, su ambiente internacional y su reconocida gastronomía. Durante la visita, se podrá disfrutar de algunos de sus productos más típicos, como los waffles, el chocolate belga o sus cervezas artesanales. También se podrá visitar el Atomium, uno de los símbolos más representativos de Bruselas y una de las paradas imprescindibles para quienes visitan la ciudad por primera vez.
Después del desayuno en Bruselas, los viajeros tendrán dos opciones: disfrutar del día explorando más de la capital belga o unirse a la excursión opcional a Brujas, considerada una de las ciudades más bonitas de Flandes. En Brujas, se realizará un recorrido por sus calles empedradas, canales, puentes y edificios históricos, que conservan el encanto medieval de la ciudad. Su casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ofrece algunos de los rincones más fotogénicos de Bélgica. Durante la visita, los viajeros también podrán probar productos típicos como el chocolate artesanal o los gofres belgas. Por la tarde, regreso para iniciar el viaje hacia París, con llegada prevista al anochecer.
Día libre en París para seguir descubriendo la ciudad a ritmo propio. Se facilitarán recomendaciones para aprovechar la jornada, como visitar museos como el Orsay, disfrutar de la gastronomía local, pasear por algunos de sus barrios más emblemáticos o subir a la Torre Eiffel. Además, los viajeros podrán elegir entre varias actividades opcionales, como un recorrido guiado por Montmartre o un paseo en barco por el Sena, ideal para descubrir la ciudad desde una perspectiva diferente.
Último día en París. Según el horario de regreso de cada viajero, se dispondrá de tiempo libre para continuar recorriendo la ciudad. Será una buena oportunidad para realizar alguna última visita, como el Museo del Louvre, los jardines de Versalles o la zona de la Ópera, así como para disfrutar de un café parisino antes de finalizar el viaje.